OBJETIVOS

Desde hace más de tres décadas el Programa Cumelen a través de su Comunidad Terapéutica trabaja con adolescentes de 12 a 17 años que presentan consumo problemático de sustancias y que pueden registrar patología dual, jóvenes con causa judicial, portadores de VIH y otras enfermedades infecciosas, así como también sin referentes adultos significativos y/o en situación de calle.

La organización tiene la mirada puesta en el concepto que plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) respecto a “No dejar a nadie atrás” y trabajar en temas prioritarios para la región de América Latina como son la erradicación de la pobreza extrema y la reducción de la desigualdad en todas sus dimensiones.

Dentro de la Agenda 2030 se encuentra la denominada Década de Acción que comenzó en 2020 y que “exige acelerar las soluciones sostenibles dirigidas a los principales desafíos del mundo; desde la pobreza y la igualdad de género, hasta el cambio climático, la desigualdad y el cierre de la brecha financiera”.

En pos de la creación de sociedades más justas, igualitarias y equitativas, es que desde Cumelen se reafirma el compromiso con los ODS en su contexto de labor diaria y a nivel institucional manifestando su apertura a nuevas alianzas estratégicas de acá al futuro mediato en el marco del ODS 17.

En ese cuadro de situación es que se presentó el Programa de Aprendizaje para la Inclusión Social (PAIS) enmarcado en la continuidad del trabajo que viene desarrollando la Asociación Civil desde su creación aggiornada a los nuevos paradigmas mundiales.

El Programa hace hincapié en el ODS 4 de Educación de calidad para “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”.

Sin embargo no se deja de trabajar en el proceso de ejecución de los ODS 2 Hambre Cero y el  ODS 3 Salud y Bienestar.

Esto redundará en cumplir con el ODS 10 Reducción de las desigualdades y el ODS 16 Paz, Justicia e Instituciones Sólidas.

Todos los Objetivos

Fin de la Pobreza
Hambre Cero
Salud y Bienestar
Educación de Calidad
Igualdad de Género
Agua Limpia y Saneamiento
Energía Asequible y No Contaminante
Trabajo Decente y Crecimiento Económico
Industria, Innovación e Infraestructura
Reducción de las Desigualdades
Ciudades y Comunidades Sostenibles
Producción y Consumo Responsables
Acción por el Clima
Vida Submarina
Vida de Ecosistemas Terrestres
Paz, Justicia e Instituciones Sólidas
Alianzas para lograr los Objetivos
Salud y Bienestar
Educación de Calidad
Igualdad de Género

Los primeros 3 Objetivos

Fin de la Pobreza

A nivel mundial, el número de personas que viven en situación de extrema pobreza disminuyó desde un 36 % en 1990 hasta un 10 % en 2015. No obstante, el ritmo al que se produce este cambio está disminuyendo, y la crisis de la COVID-19 pone en riesgo décadas de progreso en la lucha contra la pobreza. Una nueva investigación publicada por el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la Universidad de las Naciones Unidas advierte de que las consecuencias económicas de la pandemia mundial podrían incrementar la pobreza en todo el mundo hasta llegar a afectar a 500 millones de personas más, o lo que es lo mismo, a un 8 % más de la población total mundial. Esta sería la primera vez que la pobreza aumente en todo el mundo en 30 años, desde 1990. Más de 700 millones de personas, o el 10 % de la población mundial, aún vive en situación de extrema pobreza a día de hoy, con dificultades para satisfacer las necesidades más básicas, como la salud, la educación y el acceso a agua y saneamiento, por nombrar algunas. La mayoría de las personas que viven con menos de 1,90 dólares al día viven en el África subsahariana. En todo el mundo, los índices de pobreza en las áreas rurales son del 17,2 %; más del triple de los mismos índices para las áreas urbanas. Para los que trabajan, su puesto de trabajo no les garantiza una vida digna. De hecho, el 8 % de los trabajadores de todo el mundo, y sus familias, vivían en situación de extrema pobreza en 2018. Uno de cada cinco niños vive en situación de extrema pobreza. Garantizar la protección social de todos los niños y otros grupos vulnerables resulta crucial para reducir la pobreza.

Hambre Cero

Tras décadas de una disminución constante, el número de personas que padecen hambre (medido por la prevalencia de desnutrición) comenzó a aumentar lentamente de nuevo en 2015. Las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre, es decir, el 8,9 por ciento de la población mundial, lo que supone un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de unos 60 millones en cinco años. El mundo no está bien encaminado para alcanzar el objetivo de hambre cero para 2030. Si continúan las tendencias recientes, el número de personas afectadas por el hambre superará los 840 millones de personas para 2030. Según el Programa Mundial de Alimentos, alrededor de 135 millones de personas padecen hambre severa Disponible en inglés, debido principalmente a los conflictos causados por los seres humanos, el cambio climático y las recesiones económicas. La pandemia de COVID-19 podría duplicar ahora esa cifra y sumar unos 130 millones de personas más que estarían en riesgo de padecer hambre severa a finales de 2020. Con más de 250 millones de personas que podrían encontrarse al borde de la hambruna Disponible en inglés, es necesario actuar rápidamente para proporcionar alimentos y ayuda humanitaria a las regiones que corren más riesgos. Al mismo tiempo, es necesario llevar a cabo un cambio profundo en el sistema agroalimentario mundial si queremos alimentar a más de 820 millones de personas que padecen hambre y a los 2000 millones de personas más que vivirán en el mundo en 2050. El aumento de la productividad agrícola y la producción alimentaria sostenible son cruciales para ayudar a aliviar los riesgos del hambre.

Salud y Bienestar

Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para el desarrollo sostenible. Actualmente, el mundo se enfrenta a una crisis sanitaria mundial sin precedentes; la COVID-19 está propagando el sufrimiento humano, desestabilizando la economía mundial y cambiando drásticamente las vidas de miles de millones de personas en todo el mundo. Antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud de millones de personas. En concreto, estos grandes avances se alcanzaron al aumentar la esperanza de vida y reducir algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la mortalidad infantil y materna. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar por completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de problemas de salud, tanto constantes como emergentes. A través de una financiación más eficiente de los sistemas sanitarios, un mayor saneamiento e higiene, y un mayor acceso al personal médico, se podrán conseguir avances significativos a la hora de ayudar a salvar las vidas de millones de personas. Las emergencias sanitarias, como la derivada de la COVID-19, suponen un riesgo mundial y han demostrado que la preparación es vital. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señaló las grandes diferencias relativas a las capacidades de los países para lidiar con la crisis de la COVID-19 y recuperarse de ella. La pandemia constituye un punto de inflexión en lo referente a la preparación para las emergencias sanitarias y la inversión en servicios públicos vitales del siglo XXI.